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RESPONSO SOLEMNE A HEROES DEL COMBATE NAVAL DE IQUIQUE

Catedral de Iquique, 20 de mayo de 2012

Esta ciudad y toda la región, en estos días vive de manera distinta. La gesta heroica de Prat y sus hombres, siguen marcándonos el alma y la identidad. Nos alegramos de tener entre nosotros, los restos de la vieja mancarrona, sumergida en las aguas de esta rada, y con ello su historia y tradición. Somos custodios y responsables de legar este tesoro a las generaciones que vienen.

El Evangelio nos presenta el acontecimiento de una curación, la que es posible por la insistencia del mismo ciego, que grita ante la presencia del Maestro: “Hijo de David, ten compasión de mí”. Jesús ha entrado en la ciudad de Jericó, para anunciar la Buen Notica de la salvación, es decir, la plenitud de una vida que se construye colocando a Dios como el principio y fundamento de toda la vida. Pero ¿cómo comprender esto hoy, cuando cada vez más complejo formular la presencia de Dios en la vida de los hombres y la sociedad que construyen?  Ya no es tan fácil gritar el nombre de Dios, en medio de un ambiente que quiere acallarlo y anular su presencia, porque en la medida que Dios no exista y Jesucristo no sea Señor y Salvador, entonces no hay ninguna ley natural ni orientación de la consciencia, sino que sólo aquella que pueda dictar una ley positiva, y que muchas veces es producto de la estrategia, del cálculo político y no siempre es fiel y honesta con la verdad.

El ciego debe gritar a las realidades de este mundo, pues sólo en ella están las respuestas al ser humano. No hay respuestas más allá de mismo hombre.  Desde esta concepción, la persona va terminando, cada vez más, siendo dios de sí mismo. Esta es la ceguera más grande de todas: la soberbia de una falsa autosuficiencia.

Al reunirnos en estos días en torno a la memoria de los héroes de Iquique, y volver a redescubrir la íntegra figura de Prat, esposo y padre, ciudadano, marino y creyente, nos preguntamos ¿Sobre qué fundamentos se construyó este héroe? ¿Cuáles son los cimientos que le otorgan esa altura de ejemplo para la patria? En la vida de Prat nos encontramos con un hombre  sencillo, trabajador, amante de su mujer y sus hijos, responsable, creyente y fiel a sus compromisos.  Y estas características se sostienen sobre la base de una formación donde Dios tiene un lugar fundamental. Dios es el sostén de sus principios y convicciones. Dios está presente en su manera de actuar y pensar. Cree en él, dialoga con él e intenta seguirlo, alejándose de la ambición y la prepotencia por el mal uso de la autoridad y el poder.

Hoy,  nosotros también necesitamos fundamentar nuestra vida personal y social sobre cimientos que no cambien con la moda, o estén sujetos a las conveniencias del momento. La rectitud del corazón del hombre se ilumina con la luz de la verdad que no se extingue. Esta verdad tiene su fuente en Dios, principio y fundamento de todo.  El ciego, le suplica al Señor Jesús: “que vea” Necesita ver la realidad y no seguir botado al pie del camino, como un mendigo.

Esta es una súplica que también podemos levantar nosotros, desde esta catedral, por toda nuestra patria y por esta región que queremos. Necesitamos ver cuáles son los caminos de un verdadero desarrollo, diálogo y respeto. Necesitamos conocer cuáles son las formas concretas de ser fieles a los principios del bien común; porque hay una oscuridad, que deja en las tinieblas a las personas y sus conciencias. Esta oscuridad tiene su base en un egoísmo, que encierra al yo en un bastión donde todos se vuelven enemigos, y los que quedan permanecen en cuantos sirven a los intereses, transacciones y manipulaciones que busquen hacer al yo más falsamente fuerte y poderoso.

La fe cristiana es una luz que, en Jesucristo, Camino, Verdad y Vida, busca iluminar el corazón, la vida y la conciencia de toda persona. Jesucristo, no destruye o anula la libertad del ser humano, sino que por el contrario, nos invita a descubrir en Él la vida verdadera, librándolo de la esclavitud de un yo egoísta. Dios da fortaleza a la vida y evita que se diluya en posturas cambiantes. Dios es un fundamento firme de verdad; y quien lo coloca como el sustento y referencia para la construcción de su propia vida, no quedará defraudado. Prat, tuvo a Dios como referente existencial, y con él fue construyendo las horas de su vida: las que fueron de paz, dolor y muerte; de vida familiar, trabajo, estudio y servicio. Y con él estuvo, para construir el momento final de una vida, firme en sus principios de bien, de amor a Dios, la Patria y la familia.

¿Podemos hoy día colocar a Dios como un referente para la construcción de nuestra sociedad  chilena y  para nuestra región?  Nosotros desde la fe en Jesucristo, y con un corazón profundamente respetuoso para quien no cree en él, buscamos que sus enseñanzas puedan ser acogidas en el corazón de las personas, pues ellas no se oponen a la razón, sino por el contrario, dialogan con ella, y con la razón que busca el bien y la verdad, podemos ayudar a construir la ciudad, la región y la patria que anhelamos. Por ello, esta tarde, haciendo memoria de Prat, acudimos igual como él lo hizo, al principio y fundamento de todo para pedir su presencia y acción entre nosotros.

Los combates de estos días son diversos y complejos. Se requiere que podamos tener la luz suficiente en la conciencia para buscar lo que es justo, bueno y necesario. Necesitamos enfrentar  con serena racionalidad tantos desafíos que se nos presentan. No podría concluir estas palabras sin dejar de nombrar algunos desafíos que resultan importantes poder enfrentar, buscando el bien común:

La  necesidad de enfrentar unidos desafíos comunes que hoy, no sólo pueden afectar a una región, sino a varias, para buscar allí lo que es justo. Hay una voz creciente de las regiones, que frente a un histórico centralismo, se van levantando, y que se transforman en violencia, cuando el diálogo no es equitativo y se establece una escucha que no valora el argumento de la otra parte. Así, por ejemplo, es muy necesario el diálogo, con mirada regional, en el proyecto de ley Fondenor; pues una iniciativa buena en su origen, puede terminar siendo injusta si no se escuchan las otras miradas, que tienen su propio aporte al bien, y que deben ser consideradas.

Necesitamos que podamos tener luz suficiente para que se generen en nuestras ciudades, ambientes que tengan altura cívica ante las campañas municipales, porque la descalificación y las ofensas, especialmente las que dañan la imagen y honra de la persona, en nada contribuyen a una justa contienda de la democracia. Esto requiere que todos podamos ayudar cuidar el clima político. El respeto al principio de la autoridad, no puede ser menospreciado, independientemente de quién hoy la pueda ejercer. Lo contrario a esto es la anarquía y atentar contra la democracia.

También necesitamos una luz de sabiduría para buscar un desarrollo, donde nuestra región no se vea relegada.  A Chile, le hace tan mal el centralismo. Mientras este continúe seguirá instalada la inequidad en nuestra sociedad. Necesitamos generar metas comunes, donde todos nos sintamos identificados, y fomentar un diálogo donde todos puedan contribuir a buscar los mejores medios para alcanzarlas. Anhelamos ver al conjunto de las autoridades y políticos de la región buscando juntos el desarrollo de esta región.

Resulta importante recordar, que no hay verdadero desarrollo sin identidad. Esta tierra de Tarapacá tiene una profunda identidad, marcada por los hechos de su historia, como lo recordamos hoy, donde el dato ancestral se teje con las convicciones de su fe y ha buscado dialogar con las nuevas realidades del progreso. Esta identidad es un derecho, especialmente de lo más sencillos y pobres de la región, entre los que podemos contar a los pueblos andinos y el mundo de los Bailes Religiosos, los jóvenes y sus bandas, etc. Por ello no es justo, que se interpreten como ruidos molestos sus ensayos, sus modos de expresión, y se vaya generando una cierta costumbre de “arrinconarnos”. Es necesario respetar en la práctica, lo que todos decimos que queremos cuidar.

Es cierto que llevamos nuestros anhelos y principios en vasijas de barro. Con facilidad nos podemos quebrar. Por ello, que la adversidad se enfrenta con una profunda fe anclada en el corazón. Al zarpar Prat hacia el Norte, recibió él y sus hombres el escapulario de la Virgen que contiene los rostros de Jesús y María, su madre. Un signo de una convicción, de una fortaleza que no se invoca sólo para triunfar, sino ante todo como criterio de vida y discernimiento para todos los momentos. Es en la fuerza de un ser superior, en Dios, que se construye la mejor fortaleza del héroe, y el criterio más justo del ciudadano.

Al recordar a Prat y sus hombres, y levantar por ellos y cuantos murieron en luchas y combates, buscando ser fieles a sus conciencias y el servicio a su Patria, pidámosle al Señor que también nos dé a nosotros, los hijos e hijas de este tiempo y de esta patria, firmes convicciones para estos nuevos combates, donde tantas veces parece que el adversario es inexpugnable, Es posible lo imposible, es posible un Chile más equitativo y más respetuoso. Es posible una región más desarrollada, sin perder su identidad y el cuidado de su medio ambiente. Es posible, si en nosotros como en Prat y sus hombres, se trenza la referencia a Dios y el sincero amor a la Patria y el profundo respeto al ser humano.

Marco A. Ordenes Fernández

Obispo de Iquique

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